Monthly Archive Enero 2008

Porauroryx

Energía nuclear: VOTA NO + Naomi Klein en Chiapas (alerta roja zapatista)

Mi querido amigo Rodrigo I. siempre me mantiene al tanto de las cosas que deben preocuparnos a todos, con sus mails informativos. Aquí os presento el de hoy, que me parece muy interesante:

Igual piensas que la solución a todos nuestros males es construir más nucleares, pero yo pienso que esta no es la solución para el cambio climático sino la agravación de los problemas para las generaciones venideras , por el problema de los residuos.

Por eso digo: Vota NO en la encuesta de El Mundo

El Gobierno británico ha anunciado la construcción de nuevas centrales nucleares dentro de su territorio.

¿Le gustaría que el Gobierno español tomara la misma medida?

También te mando un artículo de Naomi Klein sobre la alerta roja en Chiapas.

Un saludo,

Rodrigo.

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Alerta roja zapatista

“Las señales de la guerra en el horizonte son claras. La guerra, como el miedo, también tiene olor. Y ahora se empieza ya a respirar su fétido olor en nuestra tierras” (Subcomandante Marcos)

San Cristóbal de las Casas. Los nacimientos navideños abundan en esta ciudad colonial en los Altos de Chiapas. Pero el que recibe a los visitantes en la entrada al centro cultural TierrAdentro tiene su propio guiño local: las figuritas en burros usan pasamontañas y portan armas de madera.

Es la temporada alta del “zapaturismo”, la industria de viajeros internacionales que surgió en torno al levantamiento zapatista, y TierrAdentro es la zona cero. Los carteles, la joyería y los telares hechos por los zapatistas se venden rápido. En el restaurante, en el patio, donde a las diez de la noche el ambiente es festivo, los estudiantes universitarios toman cerveza Sol. Un joven muestra una fotografía del subcomandante Marcos, como siempre en pasamontañas y con pipa, y la besa. Sus amigos toman una foto más de este tan documentado movimiento.

Me conducen en medio de quienes festejan, hacia un cuarto en la parte trasera del centro, cerrado al público. Aquí, el sombrío ambiente parece a un mundo de distancia. Ernesto Ledesma Arronte, un investigador de 40 años, con cola de caballo, está encogido sobre unos mapas militares e informes de incidentes de derechos humanos. “¿Entendiste lo que dijo Marcos?”, me pregunta. “Fue muy fuerte. No ha dicho nada parecido en muchos años”.

Arronte se refiere a un discurso que dio Marcos la noche anterior (16 de diciembre) durante el Primer Coloquio Internacional Planeta Tierra: Movimientos Antisistémicos. El discurso se titulaba “Sentir el rojo. El calendario y la geografía de la guerra”. Como se trataba de Marcos, era poético y ligeramente elíptico. Pero para los oídos de Arronte era una alerta roja. “Quienes hemos hecho la guerra sabemos reconocer los caminos por los que se prepara y acerca”, dijo Marcos. “Las señales de guerra en el horizonte son claras. La guerra, como el miedo, también tiene olor. Y ahora se empieza ya a respirar su fétido olor en nuestras tierras”.

La valoración de Marcos apoya lo que Arronte y sus colegas investigadores del Centro de Análisis Político e Investigaciones Sociales y Económicas (CAPISE) han estado rastreando con sus mapas y gráficas. Ha habido un marcado incremento en la actividad de las 56 bases militares permanentes que el Estado mexicano tiene en territorio indígena en Chiapas. Están modernizando las armas y el equipo, nuevos batallones están entrando, incluso fuerzas especiales. Todos estos son los signos de la escalada militar.

Los zapatistas se volvieron un símbolo global para un nuevo modelo de resistencia, por tanto, era posible olvidar que la guerra en Chiapas nunca había terminado. Marcos, a pesar de su identidad clandestina, desafiante, ha desempeñado un papel abierto en la política mexicana, sobre todo durante las reñidas elecciones presidenciales de 2006. En vez de respaldar al candidato de centro-izquierda, Andrés Manuel López Obrador, fue punta de lanza de la paralela “otra campaña”, y llevó a cabo concentraciones donde la atención se centraba en asuntos ignorados por los candidatos principales.

En este periodo, el papel de Marcos como dirigente militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) pareció desvanecerse. Era el Delegado Zero, el anticandidato. Anoche, Marcos anunció que la conferencia sería su última aparición en actividades de este tipo (encuentros, mesas redondas, entrevistas). El EZLN “es un ejército, muy otro por cierto, pero es un ejército”, le recordó al público, y él es el “jefe militar”.

Ese ejército enfrenta una nueva y grave amenaza, una que llega al corazón de la lucha zapatista. Durante el levantamiento de 1994, el EZLN tomó grandes extensiones de tierra y los colectivizó, su victoria más tangible. En los Acuerdos de San Andrés, el derecho de los pueblos indígenas al territorio fue reconocido, pero el gobierno mexicano se ha rehusado a cumplir con esos acuerdos. Tras fracasar en consagrar estos derechos, los zapatistas decidieron transformarlos en hechos. Formaron sus propias estructuras gubernamentales, llamadas juntas de buen gobierno, y redoblaron los esfuerzos de construcción de escuelas y clínicas autónomas. Conforme los zapatistas expanden su papel como el gobierno de facto en grandes extensiones de Chiapas, la determinación de los gobiernos federal y estatal para socavarlos se intensifica.

“Ahora”, dice Arronte, “tienen su método”. El método es usar el profundo deseo de los campesinos de Chiapas de tener tierras contra el deseo de los zapatistas. La organización de Arronte documentó que en sólo una región el gobierno ha gastado cerca de 16 millones de dólares en expropiar tierras y dárselas a muchas familias vinculadas al notoriamente corrupto Partido Revolucionario Institucional. Seguido, la tierra ya está ocupada por familias zapatistas. Más ominoso es el hecho de que muchos de los nuevos “dueños” están vinculados a grupos paramilitares, que tratan de sacar a los zapatistas de las tierras que tienen nuevos títulos de propiedad. A partir de septiembre, ha habido una marcada escalada de la violencia: disparos lanzados al aire, brutales golpizas, familias zapatistas que reportan amenazas de muerte, de violaciones y de descuartizamientos. Pronto, los soldados en sus barracones podrían tener la excusa que necesitan para descender: restaurar la “paz” entre los grupos indígenas que disputan entre sí. Durante meses, los zapatistas han resistido la violencia y han tratado de dar a conocer estas provocaciones. Pero debido a que eligieron no alinearse con López Obrador en las elecciones de 2006, el movimiento adquirió poderosos enemigos. Y ahora, dice Marcos, sus llamados de auxilio se topan con un ensordecedor silencio.

Hace una década, el 22 de diciembre de 1997, tuvo lugar la masacre de Acteal. Como parte de la campaña antizapatista, un grupo de paramilitares abrió fuego dentro de una pequeña iglesia en el poblado de Acteal, matando a 45 indígenas, 16 de ellos niños y adolescentes. Algunos de los cuerpos fueron macheteados. La policía estatal escuchó los disparos y no hizo nada. Durante los pasados casi tres meses, La Jornada ha destacado, con una amplia cobertura, el trágico décimo aniversario de la masacre.

En Chiapas, sin embargo, mucha gente señala que las condiciones actuales se sienten terriblemente familiares: los paramilitares, las crecientes tensiones, las misteriosas actividades de los soldados, el renovado aislamiento del resto del país. Y tienen una súplica para aquellos que los apoyaron en el pasado: no sólo miren hacia atrás, miren hacia adelante y eviten otra masacre de Acteal.

Copyright 2007 Naomi Klein.

http://www.naomiklein.org/.

Una versión de este texto fue publicado en The Nation (http://www.thenation.com/).

Traducción: Tania Molina Ramírez

Naomi Klein, The Nation /La Jornada

Porauroryx

Pequeña fábula ecológica y social

Imaginemos un país donde sólo se producen automóviles. Esta sociedad se compone de 80 asalariados y de 20 rentistas. Cada rentista recibe un ingreso doble al del asalariado. Lo dedica a la compra de un 4×4, por cierto el doble más caro para producir y el doble más contaminante que los 80 coches que consumen los 80 asalariados.

Imaginemos ahora que se llega a un acuerdo (tras una huelga general, por ejemplo [NdT]) que reduce el ingreso de los rentistas de manera tal a que ahora sólo pueden comprar coches normales, como los asalariados. Saquemos cuentas.

El Producto Interno Bruto (PIB) valía 120 (puesto que los 4×4 cuentan doble) y ahora baja a cien. Hay pues un “crecimiento negativo” del 20 por ciento. El tiempo de trabajo de los asalariados se ha reducido en la misma proporción sin que su intensidad cambie.

Y puesto que los 4×4 son el doble de contaminantes, las emisiones totales de CO2 se reducen igualmente un 20 por ciento. La única diferencia está en el reparto del ingreso nacional: la parte de los asalariados ha subido del 66,6 por ciento (80 partido por 120) al 80 por ciento (80 partido por 100). En contrapartida, la parte de los rentistas ha bajado.

Esta fábula viene a colación por las reacciones muy hostiles de Angela Merkel a una decisión de la Comisión Europea fijando para 2012 un umbral máximo de emisiones de CO2 para los automóviles. Como Alemania se ha especializado en la producción de automóviles grandes (¿de lujo?) que son más contaminantes, esta medida ha sido considerada como dirigida contra la industria alemana. Esa es la razón por la que esta fábula imagina un mundo improbable donde sólo se producen y consumen coches. Evidentemente, se pueden tomar hipótesis más cercanas a la realidad, pero esto no cambiaría cualitativamente las enseñanzas de la fábula.

Primera enseñanza: Existe una relación muy fuerte entre el reparto de los ingresos y el modo de consumo. Modificando el reparto de los ingresos, se puede llegar incluso a eliminar los consumos perjudiciales. Los 4×4 y otros automóviles grandes son inútiles socialmente y nefastos desde un punto de vista ecológico.

Segunda enseñanza: No se puede hablar de crecimiento “positivo” o “negativo” sin interesarse por le contenido social del PIB. La restricción del ingreso dedicado a la compra de 4×4 lleva al crecimiento negativo. Pero también tendríamos crecimiento negativo si se hubiesen reducido los sueldos a la mitad. Cada asalariado hubiese tenido derecho a medio coche, el PIB se hubiese contraído en una tercera parte pero con un reparto salarial cayendo al 50 por ciento.

Tercera enseñanza: El engranaje de las opciones ecológicas y sociales plantea la cuestión de una democracia verdadera. En nuestro ejemplo debemos comparar, por un lado, la “libertad” de los rentistas de conducir un 4×4 en vez de un auto normal y, por otro, el suplemento de emisión de CO2 que perjudica al conjunto de la población. Como dicen los economistas, hay que “internalizar” el bienestar no-mercantil de una contaminación menor de forma a poderlo comparar a la satisfacción mercantil de los rentistas. Sin embargo, la democracia actual hace casi imposible este tipo de opciones: es extraordinariamente fuerte el control de las clases poderosas sobre el modo de expresión de esta democracia.

Cuarta enseñanza: la supresión de los consumos inútiles no degrada el poder de compra de los asalariados y mejora su bienestar, ya que trabajan menos horas.

Queda la objeción posible a esta fábula: aquí se postula que el consumo de los rentistas es más contaminante que el consumo de los asalariados. Pero aún considerando que el consumo de los rentistas no sea más “ecológicamente incorrecto” que la media, la reducción de este consumo reducirá las emisiones de CO2 y la jornada de trabajo.

Imaginemos una Europa sin 4×4, Mercedes, BMW y autos de ese tipo. Los ricos contaminarán menos conduciendo. Sus frustraciones serán compensadas por un incremento del bienestar social y ecológico: menos CO2 y jornada laboral más corta.

Pero, ¿y el empleo?. Es a este tipo de objeción que se mide la dominación de la lógica mercantil que confunde cifra de negocios con bienestar. Una vez más, si se dejan de producir los bienes y servicios inútiles, el tiempo que se ocupa en su producción se convierte en inútil y puede ser transformado en tiempo libre. Pero claro, ello supone restar en la misma proporción la parte de riquezas que corresponden a esos consumos inútiles.

En definitiva, hay que transformar el modo de satisfacer las necesidades sociales favoreciendo las formas menos contaminantes. Ello supone el desarrollo de la oferta de servicios colectivos (salud, educación, …) que son menos voraces en energía, mediante la reubicación de las actividades para reducir los gastos en transporte, mejorando la calidad de la vivienda y de los espacios sociales. El consumo mercantil es a menudo un mero substituto a la satisfacción de necesidades sociales elementales. La extensión del tiempo libre y la puesta a disposición de equipamientos colectivos es la condición previa a la transformación de los modos de consumo.

Esta concepción que puede llamarse materialista, se opone radicalmente tanto a la denuncia de consumidores carentes de alternativa real como a las soluciones mercantiles ineficaces y socialmente regresivas como la ecotasa.

Este artículo apareció en www.LeGrandSoir.Info con fecha del 27-12-2007. Traducción: Miguel Martín, Attac Madrid.

Michel Husson es economista francés, investigador del IRES y administrador del INSEE. Es miembro de la Fondation Copernic. Ha publicado varios libros.

Michel Husson, Comité científico de Attac Francia

[Gracias a Rodrigo I. por la información]