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Porauroryx

La temida primera entrada…

Bueno, pues yo creo que ya está. He aquí mi blog oficial.

Mientras iba diseñando y creando el blog, iba pensando “Ahá! Tengo que hacer una entrada sobre este tema o este otro”. Y aquí estoy, intentando escribir mi primera entrada sin tener muy claro con qué romper el hielo.

Me planteo escribir una entrada al día, y breve, porque yo misma odio las entradas largas (eso va a ser todo un reto). Quiero dejar de escribir cosas que no le interesan a nadie (véase mi vida privada, aunque a veces sea una manera interesante de tener a familia y amigos al día), y empezar a escribir sobre cosas que deberían interesarle a todo el mundo. Al menos a unos cuantos.

El problema principal de una primera entrada es que tiene la obligación de hacer parecer que tu web no está tan vacía, pero entonces estaría faltando a uno de los principios que acabo de enumerar, brevedad. He intentado importar de los otros blogs que poseo (Blogger y MySpace) pero ha sido imposible: al importar Blogger a WordPress, por alguna razón la plantilla (cualquier plantilla) deja de funcionar adecuadamente (los links para ser más concretos). Tampoco me he preocupado en mirar cómo se resuelve éste problema, la verdad, tal vez investigue un poco un día de estos. Después lo he intentado con el de MySpace (está el link a mi perfil en la columna derecha), pero es imposible hasta ahora el hacerlo (y para eso si me he tirado mi rato largo largo buscando por la red alguna solución, pero nadie parece haber encontrado la clave).

Llevo escribiendo blogs desde… puff o más…. pero todas mis entradas han desaparecido. La razón: DomainFactory. Allí se encontraba mi primera web oficial: aurorix.net, pero después de un problema todavía no resuelto (DEBO hacer una entrada sobre el tema, la haré en inglés para la gente que busque opinión sobre este alojamiento alemán, que sepan la verdad de su servicio…), toda la información se perdió, y con ella todos las entradas a blogs que he escrito hasta mi blog en MySpace, al igual que perdí el dominio aurorix.net (reservé aurorix.eu antes de que el dominio empezase a utilizarse, pero cuando lo quise comprar ya estaba cogido – por DomainFactory, que curioso… -, y lo mismo pasó con otro dominio también .eu que pretendía coger … pero esa historia vendrá más adelante). Y como solo quedaban los dominios que no me gustan, tipo .org (yo no soy ninguna organización… ) o .info y ese tipo, decidí probar suerte con otro nombre que me diera la posibilidad de conseguir un .com (que es la extensión por excelencia). Aurorix.com está redireccionada a una compañía de medicinas que ni siquiera se llama Aurorix (jamás lo entenderé…), y se me ocurrió con Y, ya que algunos de mis amigos de habla inglesa al decirles Aurorix, escribían Auroryx, y me pareció más original. Y bingo! auroryx.com estaba libre.

En fin, después de esta super interesante introducción, queda pendiente el tema DomainFactory.de y la solución a la importación de Blogger a WordPress.

Porauroryx

Energía nuclear: VOTA NO + Naomi Klein en Chiapas (alerta roja zapatista)

Mi querido amigo Rodrigo I. siempre me mantiene al tanto de las cosas que deben preocuparnos a todos, con sus mails informativos. Aquí os presento el de hoy, que me parece muy interesante:

Igual piensas que la solución a todos nuestros males es construir más nucleares, pero yo pienso que esta no es la solución para el cambio climático sino la agravación de los problemas para las generaciones venideras , por el problema de los residuos.

Por eso digo: Vota NO en la encuesta de El Mundo

El Gobierno británico ha anunciado la construcción de nuevas centrales nucleares dentro de su territorio.

¿Le gustaría que el Gobierno español tomara la misma medida?

También te mando un artículo de Naomi Klein sobre la alerta roja en Chiapas.

Un saludo,

Rodrigo.

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Alerta roja zapatista

“Las señales de la guerra en el horizonte son claras. La guerra, como el miedo, también tiene olor. Y ahora se empieza ya a respirar su fétido olor en nuestra tierras” (Subcomandante Marcos)

San Cristóbal de las Casas. Los nacimientos navideños abundan en esta ciudad colonial en los Altos de Chiapas. Pero el que recibe a los visitantes en la entrada al centro cultural TierrAdentro tiene su propio guiño local: las figuritas en burros usan pasamontañas y portan armas de madera.

Es la temporada alta del “zapaturismo”, la industria de viajeros internacionales que surgió en torno al levantamiento zapatista, y TierrAdentro es la zona cero. Los carteles, la joyería y los telares hechos por los zapatistas se venden rápido. En el restaurante, en el patio, donde a las diez de la noche el ambiente es festivo, los estudiantes universitarios toman cerveza Sol. Un joven muestra una fotografía del subcomandante Marcos, como siempre en pasamontañas y con pipa, y la besa. Sus amigos toman una foto más de este tan documentado movimiento.

Me conducen en medio de quienes festejan, hacia un cuarto en la parte trasera del centro, cerrado al público. Aquí, el sombrío ambiente parece a un mundo de distancia. Ernesto Ledesma Arronte, un investigador de 40 años, con cola de caballo, está encogido sobre unos mapas militares e informes de incidentes de derechos humanos. “¿Entendiste lo que dijo Marcos?”, me pregunta. “Fue muy fuerte. No ha dicho nada parecido en muchos años”.

Arronte se refiere a un discurso que dio Marcos la noche anterior (16 de diciembre) durante el Primer Coloquio Internacional Planeta Tierra: Movimientos Antisistémicos. El discurso se titulaba “Sentir el rojo. El calendario y la geografía de la guerra”. Como se trataba de Marcos, era poético y ligeramente elíptico. Pero para los oídos de Arronte era una alerta roja. “Quienes hemos hecho la guerra sabemos reconocer los caminos por los que se prepara y acerca”, dijo Marcos. “Las señales de guerra en el horizonte son claras. La guerra, como el miedo, también tiene olor. Y ahora se empieza ya a respirar su fétido olor en nuestras tierras”.

La valoración de Marcos apoya lo que Arronte y sus colegas investigadores del Centro de Análisis Político e Investigaciones Sociales y Económicas (CAPISE) han estado rastreando con sus mapas y gráficas. Ha habido un marcado incremento en la actividad de las 56 bases militares permanentes que el Estado mexicano tiene en territorio indígena en Chiapas. Están modernizando las armas y el equipo, nuevos batallones están entrando, incluso fuerzas especiales. Todos estos son los signos de la escalada militar.

Los zapatistas se volvieron un símbolo global para un nuevo modelo de resistencia, por tanto, era posible olvidar que la guerra en Chiapas nunca había terminado. Marcos, a pesar de su identidad clandestina, desafiante, ha desempeñado un papel abierto en la política mexicana, sobre todo durante las reñidas elecciones presidenciales de 2006. En vez de respaldar al candidato de centro-izquierda, Andrés Manuel López Obrador, fue punta de lanza de la paralela “otra campaña”, y llevó a cabo concentraciones donde la atención se centraba en asuntos ignorados por los candidatos principales.

En este periodo, el papel de Marcos como dirigente militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) pareció desvanecerse. Era el Delegado Zero, el anticandidato. Anoche, Marcos anunció que la conferencia sería su última aparición en actividades de este tipo (encuentros, mesas redondas, entrevistas). El EZLN “es un ejército, muy otro por cierto, pero es un ejército”, le recordó al público, y él es el “jefe militar”.

Ese ejército enfrenta una nueva y grave amenaza, una que llega al corazón de la lucha zapatista. Durante el levantamiento de 1994, el EZLN tomó grandes extensiones de tierra y los colectivizó, su victoria más tangible. En los Acuerdos de San Andrés, el derecho de los pueblos indígenas al territorio fue reconocido, pero el gobierno mexicano se ha rehusado a cumplir con esos acuerdos. Tras fracasar en consagrar estos derechos, los zapatistas decidieron transformarlos en hechos. Formaron sus propias estructuras gubernamentales, llamadas juntas de buen gobierno, y redoblaron los esfuerzos de construcción de escuelas y clínicas autónomas. Conforme los zapatistas expanden su papel como el gobierno de facto en grandes extensiones de Chiapas, la determinación de los gobiernos federal y estatal para socavarlos se intensifica.

“Ahora”, dice Arronte, “tienen su método”. El método es usar el profundo deseo de los campesinos de Chiapas de tener tierras contra el deseo de los zapatistas. La organización de Arronte documentó que en sólo una región el gobierno ha gastado cerca de 16 millones de dólares en expropiar tierras y dárselas a muchas familias vinculadas al notoriamente corrupto Partido Revolucionario Institucional. Seguido, la tierra ya está ocupada por familias zapatistas. Más ominoso es el hecho de que muchos de los nuevos “dueños” están vinculados a grupos paramilitares, que tratan de sacar a los zapatistas de las tierras que tienen nuevos títulos de propiedad. A partir de septiembre, ha habido una marcada escalada de la violencia: disparos lanzados al aire, brutales golpizas, familias zapatistas que reportan amenazas de muerte, de violaciones y de descuartizamientos. Pronto, los soldados en sus barracones podrían tener la excusa que necesitan para descender: restaurar la “paz” entre los grupos indígenas que disputan entre sí. Durante meses, los zapatistas han resistido la violencia y han tratado de dar a conocer estas provocaciones. Pero debido a que eligieron no alinearse con López Obrador en las elecciones de 2006, el movimiento adquirió poderosos enemigos. Y ahora, dice Marcos, sus llamados de auxilio se topan con un ensordecedor silencio.

Hace una década, el 22 de diciembre de 1997, tuvo lugar la masacre de Acteal. Como parte de la campaña antizapatista, un grupo de paramilitares abrió fuego dentro de una pequeña iglesia en el poblado de Acteal, matando a 45 indígenas, 16 de ellos niños y adolescentes. Algunos de los cuerpos fueron macheteados. La policía estatal escuchó los disparos y no hizo nada. Durante los pasados casi tres meses, La Jornada ha destacado, con una amplia cobertura, el trágico décimo aniversario de la masacre.

En Chiapas, sin embargo, mucha gente señala que las condiciones actuales se sienten terriblemente familiares: los paramilitares, las crecientes tensiones, las misteriosas actividades de los soldados, el renovado aislamiento del resto del país. Y tienen una súplica para aquellos que los apoyaron en el pasado: no sólo miren hacia atrás, miren hacia adelante y eviten otra masacre de Acteal.

Copyright 2007 Naomi Klein.

http://www.naomiklein.org/.

Una versión de este texto fue publicado en The Nation (http://www.thenation.com/).

Traducción: Tania Molina Ramírez

Naomi Klein, The Nation /La Jornada