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Porauroryx

Carta a un “runner” ignorante de una “camper” molesta.

Desierto de Las Palmas (Castellón) Julio 2015
Querido “runner”, que el otro día pasaste por delante de nuestra furgo-camping, junto a tu hija -quise suponer- adolescente y tu perro, y le comentaste en voz alta que estábamos haciendo algo ilegal (ahí no te quito razón del todo, depende de cómo se mire) y que gente como nosotros éramos culpables de que se quemaran los bosques
Déjame que te cuente algo: Este es nuestro hotel 5 estrellas para las vacaciones. Tiene todo lo necesario para pasar unas magníficas vacaciones, y se encuentra en cualquier lugar del mundo que queramos visitar. Por desgracia, en España las leyes son muy restrictivas a la hora de acampar y pernoctar, y los lugares donde desplegar nuestro montaje son limitados (en Portugal, por ejemplo, no nos faltó un lugar donde pernoctar, donde disfrutásemos de todo lo necesario – agua, cubos de basura, y a veces incluso baños y duchas-, y siempre dentro de toda legalidad). Por lo general buscamos sitios discretos y tranquilos, desplegamos al anochecer, y recogemos al amanecer. Llevamos cocina de gas, que con esfuerzo calienta nuestra comida, y a veces nos iluminamos la mesa durante la cena, con un vela, más por lo entrañable y romántico, que por la capacidad de alumbrar de su pequeña llama. No veo cómo podemos quemar ni una triste rama así, pero allá tú con tus prejuicios. Te contaré que recogemos tooooooooda nuestra basura (y la mayor parte de las veces también la que no era nuestra) en bolsas que luego depositamos en sus correspondientes contenedores. Para la higiene y limpieza, usamos jabones biodegradables (que fácilmente se encuentran en herbolarios, como el muy útil y económico que dejo en el enlace) para no dañar el medioambiente. Cuando tenemos que hacer nuestras necesidades, buscamos sitios discretos y alejados de cualquier camino o rincón que pueda resultar molesto y “poco estético”, y siempre siempre recogemos los papeles que podamos utilizar. Y si no hay tal rincón, esperamos a visitar la próxima gasolinera. No dejamos lo que no nos gusta encontrar cuando buscamos un rincón donde pasar la noche, que por otro lado, te diré, suelen estar llenos de basuras del tipo bolsas de patatas y similares, que en mi opinión, y por mi experiencia, suelen ser residuos más propios de gente que se aloja en lugares cercanos y pasa por allí “de paseo”, que de gente que llegamos para pasar la noche, y llevamos nuestro sistema de recogida de residuos allá donde vamos. Apuntaré que mondas de frutas y similares, por muy biodegradables que sean, también se recogen (si los queremos dejar atrás, se hace un agujerito en el suelo y luego se tapa, para que no queden a la vista), no solo por lo estético, sino porque atraen insectos -las hormigas siempre lo encuentran todo y pueden ser muy molestas, créeme-, y no cuesta nada meterlo en la bolsa que luego irá al contenedor.
Guarda tus prejuicios, y procura educar a tu hija, más en el respeto a la naturaleza y a su entorno en general, que es lo que intentamos hacer nosotros con nuestras hijas (que también viajan y duermen en nuestra furgo-camping, y saben bien los protocolos de limpieza), que en traspasarle tus ideas rancias sobre las personas que disfrutamos viajando de una forma más austera, que no pagando grandes alojamientos. Por cierto, aprovecho para contarte que el otro día tuvimos que llamarle la atención a una señora que dejaba atrás “el regalito” que había soltado su perro, y en su defensa dijo que había salido corriendo tras el perro porque se había escapado, y no había cogido bolsa ni nada de casa… Fue en una playa. Me pregunto si tú serás de los que recoge todos los regalos que va dejando detrás tu mascota… Supongo que sí, porque eres una persona íntegra y cumplidora de todas las leyes (lo cual te da derecho a criticar a los que no las cumplimos tan fielmente). Ojo, no prejuzgo, solo estoy preguntando.
Parking de Miranda do Douro (Portugal) Agosto 2014
También te diré que cuando nos levantamos y recogemos todo, tan solo dejamos la marca de los neumáticos atrás (bueno, y alguna pisada), y nos dirigimos al pueblo más cercano, probablemente donde tu veraneas o incluso vives. Y allí compramos el pan a tu amiga la pastelera, la verdura y fruta a tu vecina la de la frutería , algo de carne a la carnicería de tu calle, o lo que vaya a formar parte de nuestro menú del día (porque la nevera no da para más que el día a día, y no somos de comprar en el super, nos va más el consumo local, somos así de raros). Y si vemos alguna tienda de “caprichos”, pues a lo mejor nos llevamos algún recuerdo. También cabe la posibilidad que no nos haya apetecido hacer el desayuno, y prefiramos que nos prepare uno suculento el bar-restaurante de la plaza. E incluso, si estamos muy perezosos, hasta podemos comer o cenar allí. Y, ya tirando la casa por la ventana, a veces nos permitimos el lujo de pasar el día en el camping de las afueras de tu pequeña localidad, para poder darnos una ducha caliente -nuestra ducha solar no siempre se pasa el día al sol…-, y lavar y tender la ropa sucia. Así que, como puedes ver, no somos unos “getas” que pasamos las vacaciones “de gratis” a costa del mantenimiento del ayuntamiento correspondiente. Por el contrario, tendemos a gastar algo de dinero en tu localidad, a la que probablemente no acuda tanta gente como a la de al lado, gentificada gracias a sus grandes hoteles (de ahí que las evitemos, buscando discreción y tranquilidad), donde por otro lado, la gente se deja el dinero en dicho hotel y poco más, ya que la comida se la proporcionan allí, y no la pastelera, el frutero, y el carnicero del pueblo. 
He de decir que tu comentario, claramente desde la ignorancia, me molestó sobremanera, como ya habrás notado, y por eso he decidido dedicarte unos minutos. No recuerdo tu aspecto ni tan siquiera tu voz. Tan solo se que el comentario lo escuché estando en el lugar que muestra la foto del principio del artículo. No llegará a tí, querido runner (y podría decir mucho sobre los daños que ésta moda que tanto sigues, con tu atuendo tan “profesional”, ocasiona al medio ambiente y a ciertos sectores sociales y comerciales, aunque será en otra ocasión), pero como esto de las redes es cuanto menos misterioso, aquí queda dicho, por si acaso…
Un cordial saludo.
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Porauroryx

Portugal de arriba a abajo: El segundo viaje-camper familiar.

Este año hemos decidido comenzar las vacaciones preparando la Txemaneta 2.0 (El año pasado viajábamos con la 1.2, con la cama plegable y las cajas apilables). Hemos invertido muchas horas y materiales, pero ha merecido la pena. Además hemos pasado de la tienda de campaña, a la tienda de techo, y nos hemos encontrado con una preciosidad de los años 80. Este es el resultado:
Baúl con apartado de “Cocina” y tienda de techo, también llamada el “Alto A”
Ahora tenemos dos habitaciones: la de las niñas, la cama plegable que ya hicimos el año pasado, denominado por Dara “el Bajo B”, y nuestra habitación con vistas al mundo, el “Alto A”. El cajón que sale es la cocina, con su cocinita de gas y la palangana para recoger el agua del bidón que está debajo… Este año no da tiempo a más, así que con la Txemaneta cargada y preparada, y nuestro mapa con los Furgoperfectos preparados (puntos que son perfectos para pernoctar con furgo), arrancamos.
España desde Portugal.
Partimos de Pomar de Valdivia (Palencia), donde está nuestro taller de operaciones. De allí vamos dirección Portugal. Entramos por Miranda Do Douro
Preparando la comida.
El paisaje es espectacular. Como hemos hecho parada en Zamora para comer, llegamos con el tiempo justo de ubicarnos para la noche. Así que nos acercamos al punto más cercano del furgoperfecto, según el tom-tom (Muy útil el descargarlo, tenéis todo en el enlace): La iglesia de Sta. Catalina, un parking muy muy tranquilo por el que no pasó nadie en toda la noche. Al día siguiente paseamos por el casco antiguo de la ciudad, que es precioso, compramos algunas delicias del lugar, y volvimos a nuestro FP (furgoperfecto) para comer. Después de la comida continuamos el viaje. 
Los Celtas Cortos en directo 🙂
Como Txema recordaba que había un festival de música celta en Sendim, allí nos dirigimos. El pueblo es pequeñito pero acogedor, y con el tema del festival hay músicos tocando en cada tasquilla, y mucha vida por todo el pueblo, con bailes regionales incluidos. Para pasar la noche teníamos a nuestra disposición la zona de acampada gratuita para los visitantes del festival. Allí dejamos todo preparamos, y regresamos a la fiesta. Por la noche una comparsa de gaiteros nos lleva hasta el recinto de conciertos. Como tocan los Celtas Cortos, y a los cuatro nos gustan, decidimos quedarnos: ¡El primer festival de las enanas! Lo pasamos genial… Una vez agotadas las inagotables energías de las enanas, nos vamos a dormir… Y nada más llegar a la Txemaneta, ¡menudo chaparrón! Pasamos un pequeño momento de tensión al ver que nuestra tiendita no era tan “acuática” como esperábamos, pero todo quedó en unas gotas que se abrieron paso (y aprendimos la lección: impermeabilizar antes de viajar). 
Despliegue de medios en el camping.
A la mañana siguiente recogimos todo, desayunamos en el pueblo, y nos pusimos de nuevo en ruta, pasando por Vila Real para llegar a nuestra próxima parada: (O)Porto
Porto.
Después de valorar el quedarnos en el parking de un parque central, o en un parking de playa, dimos con el camping Salgueiros, en la zona de Vila Nova de Gaia, y nos pareció tan económico (25 euros por 2 adultos y 2 niñas, con el coche-camping, por 3 días…), que decidimos quedarnos allí por unos días, y ver Oporto con tranquilidad. El camping no tiene instalaciones supermodernas, pero tiene todo lo necesario, muy limpio, y los campistas vecinos eran un encanto! (Hasta nos recogieron la ropa tendida para que no se humedeciera con el rocío del anochecer!). 
Y de Oporto, qué voy a decir que no se cuente en las guías… Es precioso y merece mucho la pena. Incluso el viajar en autobús al camping fue toda una aventura (¡qué velocidad por unas calles tan estrechas! Yo pasé un tanto de miedo pero Dara, la pequeña, no paraba de reír como si estuviera en el parque de atracciones…). También hicimos sesión de playa, que aunque las olas eran increíbles, y el mar tiraba demasiado como para que nos metiéramos, las niñas disfrutaron mucho escapando de ellas y jugando en la arena.
Un intento de baño antes de cenar.
Una vez repuesta la ropa y las fuerzas, decidimos continuar, con la pena de las enanas, que habían hecho amiguitas portuguesas en el camping… Pasamos por Aveiro, el pueblo de los canales, la Venezia portuquesa, le llaman. Muy bonito de ver, pero la noche la pasamos en el FP de la Praia da Mira, un lugar tranquilo, que hubiera pasado sin más pena ni gloria, de no ser por una pareja que conocimos en el parking, que nos acompañaron en la velada, con los que compartimos experiencias, vino y música. Al día siguiente pasamos por Cantanhede donde paramos a reponer comida y agua, y seguimos hasta el siguiente punto: Coimbra.
Nos quedamos en el área de Autocaravanas, que era gratuito y estaba perfectamente acondicionado, con agua y baños cerca del río donde te podías bañar también. Habría sido un sitio perfecto si no hubiera sido por el pequeño problema con las hormigas, que decidieron visitar nuestra tiendita mientras dormíamos (¡cómo llegaron tan arriba!). Bueno, también porque somos más de campo, y tener el sonido de los coches y las luces de las farolas toda la noche, no nos va demasiado… Pero insisto en que el sitio es estupendo. Y la ciudad es increíblemente bonita. Nos hicimos con un mapa turístico y vimos todo lo que nos permitieron nuestras piernas en un día. Mereció la pena sin duda.
Al día siguiente nos acercamos a visitar las ruinas romanas de Conímbriga, y nos dejaron realmente impresionados a los cuatro. Otra parada que merece la pena. Además no había casi gente, y se podía visitar con calma y sin ruido, que es como nos gusta disfrutar de estos rincones, jugando a imaginarnos que viajamos atrás en el tiempo…
¡Qué relajante es ducharse con calma!
Continuando el viaje, llegamos a Nazaré, donde teníamos toda la intención de quedarnos a pernoctar, pero la masificación de gente nos echó bastante para atrás, la vimos un poco desde la furgo, y continuamos la ruta, en busca de algo más tranquilo. Así llegamos a lo que me pareció el furgoperfecto del verano: la praia do Salgado (en S. Marinho), muy cerca al sur de Nazaré.
Óbidos desde la muralla.
El parking está justo a pie de playa, es muy tranquilo, con un bar-restaurante para tomar algo antes de ir a dormir, y con unos baños con duchas individuales, que casi hacen que se me salten las lágrimas por poder ducharme y recrearme un rato bajo el agua, sin preocuparme por racionar bien los 20 litros de nuestra ducha solar…
Siguiendo la ruta hacia el sur, llegamos a Óbidos, un pequeño pueblo blanco, lleno de turistas, pero muy bonito, donde pasamos la mañana y comimos (de vez en cuando sienta bien sentarse en un restaurante y que por una vez no tengas que desmontar todo el chiringuito para comer…). A la tarde ya nos dirigimos rumbo a Lisboa, donde nos esperaba una buena amiga que nos acogería durante un par de días (¡ropa limpia y ducha caliente!).
A la mañana siguiente nos fuimos a visitar Sintra, una ciudad espectacular, con unos palacios increíbles. Disfrutamos especialmente de la Quinta da Regaleira y su inmenso jardín, lleno de rutas y sorpresas. Para las niñas fue como entrar en el país de Alicia.

Plaza del Rossio, Lisboa.

Los dos días siguientes fueron para Lisboa. Los pasteles de Belem se han convertido en uno de mis vicios desde esta visita. Hicimos como siempre: coger el mapa de la ciudad del punto turístico y seguir la ruta que pasase por la mayoría de monumentos posibles, siempre con la maravillosa compañía y ayuda de nuestra amiga portuguesa.

Ferry Setúbal-Tróia

Pero la ruta hacia el sur no había terminado, y aunque su hospitalidad es impagable, y Lisboa está lleno de maravillosos rincones, seguimos con nuestra furgo-aventura.

Cangrejito de la Lagoa de Sto. Andre

En Setúbal cogimos el Ferry, por aquello de que las niñas cogieran un barco, y por descansar de carretera. Además los precios son bastante módicos. En Comporta descansamos para tomar unos helados, y localizamos nuestro siguiente punto de descanso cerca del Lagoa de Sto. Andre, en Sesmarías.
Al día siguiente era obligatorio pasárselo a remojo, que ya teníamos ganas, porque con tanto oleaje no habíamos tomado valor suficiente para mojarnos más allá de la cintura… Además de darnos un buen baño, las niñas los pasaron en grande buscando pequeños cangrejos en la laguna.

Zambujeira do Mar, Odemira.

Ya que nuestro plan era llegar a Huelva en unos días, tuvimos que bajar saltándonos unos cuantos puntos recomendables (como el Cabo de Sines), y fuimos a asentar campamento en la Praia Zambujeira do Mar, cerca de Odemira, un lugar precioso rodeado de mar. La playa, a la que bajamos al día siguiente, está bajando un camino, no es muy grande, pero tampoco hay mucha gente, y tiene una pequeña zona nudista separada por unas rocas para disfrutar de mayor privacidad. Muy recomendable.

Cabo de San Vicente

Al día siguiente paramos en Odeceixe para comer pescado. A pesar de que el lugar es bastante turístico, los precios son bastante populares y la comida está increíblemente rica.  Con los estómagos llenos bajamos, parando Cabo de San Vicente, con sus vistas impresionantes, y de ahí a Sagres, donde pretendíamos pasar noche. Buscando un FP acabamos metiéndonos en arena de playa donde nos quedamos atascados. Después de un rato quitando tierra y empujando, a lo lejos apareció un motorista que acudió a nuestra llamada. También nos ayudó a empujar y quitar tierra, sin éxito, así que decidió ir con la moto a buscar ayuda. Finalmente regresó con un 4×4, que nos ancló y sacó. Cuando le comenté lo bien preparado que estaba para estos rescates, respondió que no eramos los primeros españoles que sacaba de allí…

Faro

Con toda la historia, se nos hizo tarde, y estábamos llenos de tierra, así que decidimos buscar un camping. Unos alemanes nos indicaron uno en las afueras, el sitio no lo recuerdo exactamente, pero resultó ser un escenario ideal para una película de Zombies de Serie B… Estaba abierto, pero no había nadie por ningún lado, ni oficinas, ni gente, ni luces…. Todas las tiendas y coches estaban totalmente apagados, sin movimiento (y no era tan tarde). Nos dió un rollo tan raro que decidimos buscar otro. Así encontramos el de Quinta do Carriços, que nos pareció un poco caro, además de que cobraban por cada ducha (iba a monedas… no lo habíamos visto antes… ¡qué ruin!).
Al día siguiente comimos en Albufeira y merendamos en Faro, y decidimos pasar nuestra última noche de camperos en el puerto de Tavira, un precioso pueblito pesquero, y un sitio muy cómodo para pernoctar, sino fuera por el grupo de adolescentes españoles que estaban de botellón con la música del coche a todo volumen…

Fin de la ruta portuguesa…

Al día siguiente llegamos a Huelva, y para cerrar un maravilloso viaje, pasamos unos días con la familia de Moguer, que resultó ser también una localidad preciosa con unas playas estupendas y calmadas, que las niñas agradecieron enormemente…
primero en la playa de Amador (punto imprescindible para surferos y preciosísima playa), al
Y con mucho recorrido y más aprendido, regresamos a Madrid con la firme intención de que el verano que viene sería mejor, y muchas ideas para mejorar la Txemaneta. El 2.1 está en proceso…

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